Llueve.


Seco y frío es el silencio de tu ausencia, como el viento que agita el mar en tempestad.
Sé que al abrir la puerta todo estará oscuro, o eso pienso antes de sostener el picaporte y abrir para comprobar que, ciertamente, lo está. El olor húmedo del invierno se filtra por las rendijas de las ventanas. El sonido se filtra por todas partes.
La tarima flotante cruje levemente a mis pies, se hunde a cada paso que doy de vuelta a la cama. Me paro junto a la columna, frente a la ventana.
Es bonita, la noche. Pero a veces, por mucho que intente contagiarme de la calma de fuera, en mi interior se desata la tormenta.

1 comentarios:

interpreta-sones dijo...

la premonición cierta de lo oscuro, su evidencia luego, casi ultrajante. a veces es duro girar el picaporte, sí. (me ha encantao el texto, oye)

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